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Interior Cervejaria Ramiro

Cervejaria Ramiro, Lisboa, Portugal Sobre mariscos en la capital lusa y flores a la gastronomía portuguesa

5/5 (1)

Esta reseña es una excusa para comentar parte de lo que pudimos conocer sobre la identidad culinaria portuguesa. Con todo, comenzaremos siendo fieles al título y hablaremos de la Cervejaria Ramiro de Lisboa (que hoy ya no es una cervecería).

No sabemos muy bien cómo encontramos este lugar; no hubo datos, tampoco guías, TripAdvisor o boca a boca que nos recomendara ir. Solo pasamos un día fuera por un lugar repleto de gente esperando a entrar a lo que parecía ser una marisquería. Volvimos al día siguiente y la espera era imposible: más de dos horas (hoy, luego del viaje, nos enteramos que Anthony Bourdain vino aquí en uno de sus pasos por Lisboa).

Le dimos una última oportunidad al día siguiente en un horario inesperado: domingo a las 18:30. Llegamos y esperamos media hora para entrar a un lugar cálido que sin embargo no te hace sentir particularmente cómodo; los garzones, fieles a esa primera impresión portuguesa, te tratan sin mejores formas (esto no es un prejuicio; hasta Lonely Planet en su guía sobre Portugal alerta en su primera página que los portugueses no suelen ser cálidos al primer encuentro).

La carta contenía solo mariscos y crustáceos. Nada más. Ni pescados, otras carnes, acompañamientos o postres. Y con suerte pudimos elegir el vino; con solo decir blanco el garzón trajo el que parecía ser el indicado. Lo único distinto a los mariscos son las piñas y mangos, las que se incluyen para ser usadas como una suerte de separadores de sabores, tal como el jengibre en la comida japonesa.

Pedimos jaiba, dos tipos de crustáceos de gran tamaño y sabor: gambas de tigre y carabineiros, y un molusco desconocido para nosotros: percebes. La experiencia fue total. Comimos – provistos de las herramientas adecuadas- platos simples y perfectamente preparados, sin aliño alguno. Sabrosos y contundentes, con un fuerte aroma y sabor a mar. Comimos y nos deleitamos como quien lo hace sabiendo estar disfrutando algo inusual y sabroso, solo lamentando que en Chile, a pesar de tener miles de kilómetros en costa, no existan lugares donde podamos comer mariscos como lo hicimos en este lugar.

Quizás en eso reside el valor de la cocina que pudimos conocer desde Lisboa al Algarve, en el sur del país: la manera genuina con que preparan sus productos propios del mar como otros más elaborados: pastelería, quesos, olivas y vinos. Quisiera comentar especialmente dos pescados: la ventresca y el bacalao. La ventresca es un corte del atún y lo comí en un local sencillo de Lisboa; probablemente es el mejor pescado al horno que he comido nunca. Por otra parte, Portugal es un lugar ideal para regodearse con el bacalao, el que probé el menos tres veces en distintos restoranes lusos y siempre estuvo sabroso, fresco y bien preparado, nunca muy salado ni fuerte.

Finalmente, la panadería y pastelería son un caso aparte que merece atención. Los pasteles de Belem (con denominación de origen, en el barrio homónimo ubicado al oeste de Lisboa), son los mismos que en el resto del país se llaman pasteles de nata, cuyo sabor, dulzura y suavidad hacen que sean delicados pasteles para cualquier ocasión. Por su parte, la panadería portuguesa no tiene nada que envidiarle a ninguna otra. La calidad de la harina hace que el pan portugués se destaque por ser liviano y sabroso, características que lo han hecho brillar en otros países. Sobre esto, de hecho, supimos que la masiva inmigración de portugueses en Venezuela llevó también el desarrollo de la panadería en este país sudamericano.

Portugal es un gran destino que tiene muchísimo que ofrecer, y la gastronomía es parte de ello. Ojalá puedan conocerlo para disfrutar lo que nosotros conocimos.

Cervejaria Ramiro

Dirección: Av. Almirante Reis Nº1 – H, 1150-007 Lisboa, Portugal

http://www.cervejariaramiro.pt

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